¿Cuánto cuesta comprar fans en redes sociales?

Todos nos hemos preguntado lo mismo cuando comenzamos nuestra andadura en el mundo del social media: abrimos nuestra modesta cuenta en Facebook o Twitter y vemos con envidia cómo algunos negocios que apenas muestran actividad o que llevan muy poco tiempo en la red cuentan con miles y miles de seguidores, mientras nosotros tenemos que pelear por cada nuevo fan y rezar para mantenerlos. ¿Tan mal lo hacemos? ¿Realmente hay fórmulas para captar fans tan rápido? ¿Se pueden comprar seguidores? Pues sí, pero no.

Decimos esto porque, de un lado, existe la posibilidad de adquirir, a golpe de clic y por muy poco dinero, miles de fans que servirán para engrosar tu lista de seguidores; pero, de otro, no podemos calificar a estas ‘personas fantasma’ como fans reales porque, como concepto, un fan es una persona interesada por nuestra marca, producto o servicio, y lo que adquieres a través de esta vía dista mucho de cumplir estas características.

Por eso comenzamos este post planteando cuánto cuesta conseguir seguidores: puede que a simple vista parezca más rentable en términos monetarios pagar 20 euros y sumar 2.000 cabezas a tu lista que dedicar tiempo y esfuerzo a crear una comunidad real. Sin embargo, en términos de imagen y de engagement para tu negocio, esta decisión puede salirte muy cara.

Un ejemplo de compra de fans en Internet por muy poco dinero.
Un ejemplo de compra de fans en Internet por muy poco dinero.

¿Nuestro consejo? Huye de la tentación y crea una comunidad real, de forma lenta pero segura, que te permita medir tus éxitos y focalizar tus esfuerzos sin distorsiones provocadas por una muestra de potenciales clientes distorsionada. Estas son nuestras razones:

1. Tus seguidores no son tontos

Hace unos años comprar fans podía colar, pero hoy en día cada vez más personas están familiarizadas con esta práctica: cuentas con fotos extrañas de personas que no tienen nada que ver con tu marca, ‘subidones’ de miles de fans de un día para otro, una interacción prácticamente nula con tus publicaciones… Además, existen servicios creados única y exclusivamente para ‘pillar’ este tipo de fraudes y accesibles para cualquiera, como Twitter Counter.

No dice nada bueno de ti que tengas que fingir un volumen de fans que realmente no existe para conseguir ser alguien en la web. Si mientes para llegar a más gente, ¿por qué no vas a mentir a la hora de vender tu producto o servicio? Esa es la impresión que quedará entre tus fans reales al darse cuenta del engaño.

 En cambio, una comunidad más discreta pero real es tu mejor carta de presentación. Tal y como hemos comentado en otras ocasiones: no hay que obsesionarse con el número, sino con la calidad. Algunos tipos de negocio sencillamente no pueden aspirar a contar con miles de seguidores, ni falta que les hace: lo importante es llegar a las personas o empresas clave para lograr conversiones y darte a conocer entre tu target. El resto te servirá de poco.

2. Estarás usando una vía poco ética y de dudosa legalidad

Tal y como aseguran desde Marketing Directo, muchas veces las empresas que ofrecen estos servicios son programadores con conocimientos en hacking. Su táctica se basa en utilizar lagunas y vulnerabilidades de distintas redes sociales para crear cuentas fantasma de forma masiva que realmente no pertenecen a ninguna persona física.

De hecho, se comenta y se rumorea que Facebook hace algo parecido cuando te lanzas a promocionar (pagando) tu fan page: haz la prueba y verás que muchos de tus nuevos fans proceden de lugares remotos o cuentan con muy pocos amigos y publicaciones. De entrada, suena un poco mal que la propia red te garantice un número mínimo de ‘likes’ en función del dinero que te dejes en tu campaña.

Desde estas webs te repetirán hasta la saciedad que comprar fans es una práctica legal, o como poco –y de momento- alegal, pero dejando a un lado la letra de la ley (que ciertamente siempre va muy por detrás de la realidad en lo que a Internet se refiere), desde luego se trata de una práctica poco ética y muy mal vista. Algunos expertos en Derecho de las nuevas tecnologías, como Alex Touriño, ya han abordado el tema. Aunque es poco probable que alguien te demande por ello (tal vez un consumidor enfadado o una empresa competidora), sí es cierto que Twitter o Facebook podrían penalizarte si descubren el engaño.

3. Estarás distorsionando la percepción de tu comunidad

Una de las grandes ventajas de contar con una comunidad online es que te permite analizar estadísticamente cuál es tu target (tal vez difiera del que tú pensabas), qué perfil de usuarios acaba convirtiéndose en tu cliente, qué necesidades nuevas hay por cubrir, qué les preocupa, qué temáticas generan más interés entre ellos… Tus seguidores, si son de verdad, serán tus mejores aliados a la hora de crecer e identificar nuevas ramas de negocio, o tal vez te den pistas sobre cuáles deberías enterrar en el olvido.

¿Qué ocurre cuando optas por comprar fans? Es evidente que habrás destruido toda posibilidad de obtener datos fiables de tu club de fans, porque tu club de fans será real sólo a medias. Perderás engagement (que es lo que verdaderamente debe importarte, y no un simple número) porque, lógicamente, una comunidad fantasma no puede mostrar un entusiasmo real por tus publicaciones y productos.

¿Nuestra conclusión?

Como suele ocurrir, en la medida se encuentra la virtud: opta por crear contenido de calidad (te ayudará cumplir con nuestras’ tres i’) y apóyate si lo deseas en campañas de pago para llegar a más personas que voluntariamente podrán comenzar a seguirte y conocer tu servicio. Utiliza ofertas y promociones (siempre es preferible ofrecer algo a cambio de un ‘like’) y huye del ‘autobombo’.

En definitiva, posiciónate como un profesional formado, útil y honesto, y recuerda que la confianza, como en cualquier otra faceta de tu vida, es lo más importante para tus clientes. Al fin y al cabo, detrás de las redes y de las marcas se encuentran personas de carne y hueso que esperan obtener de ti el mejor producto o servicio.

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