Marketing de contenidos: el test definitivo para poner a prueba tu estrategia

En varias ocasiones hemos hecho referencia a la importancia de contar con un blog corporativo como instrumento clave para una buena estrategia de marketing de contenidos. La práctica es muy popular y conocida: creamos y publicamos textos de calidad que sirvan como gancho para clientes potenciales y que se difundan a lo largo y ancho de la web, ganando así en visibilidad, clientes y, de paso, en posicionamiento SEO. Vamos, el sueño de cualquier empresario.

Sin embargo, muchas veces los empresarios confunden esta técnica con otras que poco tienen que ver con el marketing de contenidos y, obviamente, el resultado es un fracaso estrepitoso: falta de definición de su público, nula periodicidad, autobomboyplatillo, cero valor... Lo normal es que si llevas cierto tiempo publicando contenido realmente interesante y eres constante en tu estrategia (para eso lo primero es tener una estrategia), acabes ganando seguidores y, con ello, posibles clientes. Si no es tu caso, prepárate para ponerte a prueba y evita perder tiempo y esfuerzo con estas seis moralejas.

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1. ¿Das más importancia a promocionar tu empresa que a aportar valor?

Si tu respuesta es sí, ya tienes tu primer error. Lo primero y más importante es ponerte en la piel de quienes constituyen tu target y entender que nadie regala un 'like' ni un clic a un enlace. Leemos aquello que suena interesante e instructivo, compartimos los textos bien construidos y argumentados, y decidimos seguir a quien periódicamente nos sorprende con publicaciones que superan un test muy competitivo de calidad. En ninguna de estas características tiene cabida el autobombo.

Una cosa es recurrir a técnicas como la introducción de algún Call to Action al final de tu post o enlazar a publicaciones anteriores, y otra muy distinta colocar tu marca en mayúsculas en cada párrafo y vender tus éxitos de forma descarada sin aportar nada más. Busca el equilibrio entre lo que ofreces y lo que necesita tu público.

A la derecha, un buen resumen de Social Mood.

2. ¿Ofreces algo a tus seguidores a cambio de leerte o seguirte?

Si tu respuesta es no… ¡error! Una de las mejores fórmulas para lograr que tu comunidad crezca es obsequiarla de algún modo por esa fidelidad. Hay infinidad de fórmulas para ello en función del sector en el que te muevas: promociones, descuentos, bonos, sorteos, descarga de contenidos y guías, acceso a vídeos explicativos… No se trata de comprarles, sino de tener una pequeña atención hacia ellos. Piensa en cuando acudes a un hotel y te encuentras con una fantástica cesta de frutas, o en esa bolsa de obsequios que se entrega en cualquier congreso o evento. En la red ocurre lo mismo: nos gusta sentirnos adulados, mimados, recompensados… ¡Va en nuestra naturaleza!

3. ¿Te niegas a desvelar tus conocimientos por miedo a dejar de ser necesario?

Si evitas compartir tu sabiduría para que no te la roben, de nuevo estarás cometiendo un fallo. No hace falta desvelar todo el pastel, pero sí aprovechar lo que sabes para lucirte un poco y posicionarte como un experto mientras das información valiosa sobre los temas que domines. Por mucho que un abogado te cuente en su blog los entresijos del mundo de la eliminación de cláusulas suelo en una hipoteca –por poner un ejemplo-, los afectados seguirán necesitando sus servicios.

Lo mismo se aplica a productos menos complicados de reproducir por principiantes: tal vez vea una foto en Instagram en la que me expliquen cómo hacer una lámpara con tres materiales caseros y me resulte, a priori, una tarea sencillísima, pero lo más normal será que prefiera comprársela a un experto en lugar de usar mi tiempo y esfuerzo.

La conclusión es que tu trabajo vale más de lo que piensas y, aunque con el tiempo y la experiencia te parezca que lo que haces puede hacerlo casi cualquiera que conozca tus secretos, la realidad es que no es así: tus años de aprendizaje y trabajo son valiosísimos y no hay forma humana de transmitir todo ese bagaje en un post. Sí de dejar claro que eres el mejor en tu materia o, como poco, uno de esos gurús a los que acudir cuando sea necesario.

4. ¿Publicas sin tener claro tu target?

La respuesta correcta es evidente, pero este error es más común de lo que piensas. Si no tienes claro a quién te diriges, difícilmente podrás desarrollar una estrategia adecuada. Utiliza las estadísticas que generan las distintas herramientas que utilices para crear tu comunidad (redes sociales, Google Analytics…) y define cómo son tus seguidores y potenciales clientes, o bien estudia ese nuevo público al que quieres llegar para saber cómo atraerle. No se trata sólo del contenido, sino de los círculos en que lo muevas. Toda tu estrategia debe girar en torno al objetivo que te hayas marcado previamente.

5. ¿Derivas tus contenidos a plataformas en las que convertir tus visitas en posibles clientes?

Ten muy en cuenta este punto porque tan importante como el contenido es saber aprovecharlo para crear leads. Recurre a los Call to Action, enlaza a otros contenidos de tu web, prepara landing pages específicas para contratar ciertos servicios o para que tus clientes adquieran el bien sobre el que hables, y ten claro qué redes son las más eficaces para acceder a tu público objetivo. No basta con tuitear opiniones o consejos a diestro y siniestro sin llevar al lector a ningún lado.

Del mismo modo, a veces es conveniente no limitarse a tu propia web o blog a la hora de publicar: acude a revistas especializadas, blogs afines… En definitiva, a cualquier plataforma que te permita llegar a posibles nuevos seguidores que por cualquier circunstancia se encuentren normalmente fuera de tu alcance. Es cierto que las visitas de ese post se las llevará otro, pero probablemente ganes nuevos seguidores a largo plazo.

6. ¿Publicas regularmente?

Esta es otra de las reglas clave: es muy importante marcarse un objetivo realista desde el principio y cumplirlo a rajatabla. Por eso es preferible que guardes post en la nevera a que publiques cuatro veces en una semana y dejes a tus seguidores sedientos durante días. Lo importante es no prometer algo que no puedas cumplir: si alguien se suscribe a tu newsletter semanal y pasas por alto algún envío, tu imagen perderá en seriedad y compromiso, y eso es algo que el cliente puede extrapolar al resto de tu actividad como empresario.

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