¿Está tu negocio preparado para la web 3.0?

El universo de Internet -y todas las innovaciones que trae de la mano- ha llegado a nuestras vidas para quedarse, y su evolución es imparable. Primero fue la web 1.0 –sin posibilidad de que el usuario interactuara con la información, es decir, sin diálogo-, luego la 2.0 –donde entran en juego las redes socialesblogs, foros y demás plataformas donde interactuar- y ahora entramos en fase 3.0. ¿Qué implica este cambio? Pues que avanzamos hacia una mayor personalización del flujo de información -y de publicidad-: la web 3.0 nos pone en bandeja las cosas que más nos gustan y las que potencialmente nos puedan gustar, porque ha aprendido a escuchar lo que las redes sociales, buscadores, etc. saben de sobre nosotros.

Es el resultado de la suma de todos esos datos que los usuarios vertimos en la web cada día: nuestras preferencias son interpretadas y procesadas de forma que se nos pongan en bandeja aquello que más atractivo pueda parecernos. Todo un cambio ciertamente controvertido que, a estas alturas, parece imparable.

Con esta introducción –para algunos seguro que apocalíptica- lo que queremos transmitir es una idea clave: el carro del progreso de las tecnologías es muy rápido y, cuando se trata de proteger nuestros negocios, debemos tener claro que a día de hoy la mayor parte de las decisiones de consumo que tomamos pasan directamente por la web.

Los estudios lo demuestran y analizan nuestras razones para acudir a Internet antes de consumir o contratar un servicio: la web nos permite investigar características y precios –y, por tanto, elegir el mejor producto-, acceder a un espectro mucho más amplio de opciones.

Un nuevo modelo de consumo

Un reciente análisis de Google –muy interesante, por cierto- recoge este cambio de paradigma y lo ilustra comparando el modelo de decisión de compra tradicional y el actual.

- Modelo tradicional

En el modelo clásico, el consumidor pasaba por tres fases:

  • Estímulo: Ver un anuncio en la televisión de una nuevas zapatillas para correr.
  • Primer momento de la verdad: El consumidor se dirige a la tienda, ve las zapatillas, se las prueba en el punto de venta. El vendedor le da características adicionales y responde a sus preguntas. Compra las zapatillas.
  • Experiencia: Usa las zapatillas y sale a correr. Se fija rápidamente en la comodidad, los colores, la durabilidad, y verifica que lo que se le comunicó en el anuncio era verdad. Si es de buena calidad, hasta lo recomienda.

- Modelo actual

La cosa cambia y mucho, por culpa de Internet:

  • Estímulo: El consumidor ve un anuncio en la televisión de una nuevas zapatillas para correr.
  • Busca en Google: “Características de zapatillas Nike modelo free run”.
  • Lee comentarios de los usuarios en sitios de opiniones.
  • Escribe en Twitter: “¿Alguien ha comprado las Nike modelo free run? ¿Algún consejo?”
  • Ingresa a YouTube y busca “demostraciones de  Nike free run”.
  • Y antes de llegar al primer momento de la verdad ya tiene una decisión tomada, basada en todo lo que haya encontrado durante la búsqueda.

¿En qué se traduce todo esto? Básicamente, en que los negocios de cualquier tipo tienen la necesidad –entendemos que no es opcional a estas alturas- de entrar en el universo de Internet. Sea lo que sea lo que vendas (flores, cortes de pelo o asesoramiento jurídico), debes estar en la red, debes permitir que se hable de ti en la red, debes escuchar a la red y debes mostrarte en todo tu esplendor en ella. Y si puedes vender tus bienes o servicios online, mejor que mejor, porque aprovecharás –si creas la estructura adecuada- el potencial de la compra impulsiva. De lo contrario, estarás perdiendo valiosísimas oportunidades de negocio.

Hacia el marketing 3.0

Esta evolución hacia la web 3.0 también ha revolucionado al mundo del marketing y la comunicación: el llamado marketing 3.0 es el reflejo de esa nueva forma de entender Internet como una plataforma inteligente que filtre para nosotros los mejores contenidos y productos.

En respuesta a ese nuevo formato, para que esa comunicación sea más eficiente y consigamos vender nuestros bienes y servicios, el nuevo marketing busca la satisfacción personal del individuo, la adecuación del producto a sus necesidades… En definitiva, es la culminación de esa labor de escucha que emana de redes sociales y demás plataformas de intercambio e interacción con tu comunidad.

Eso es lo que tratamos de hacer, a día de hoy, con nuestras estrategias de comunicación: acercarnos al cliente potencial, crear una identidad clara en torno a cada negocio y lograr que cada marca se convierta en única. Al fin y al cabo, los tiempos han cambiado y cada vez nos importa más el elemento sentimental de la compra: la simpatía hacia la marca, el sentimiento de identificación con los valores que defiende… ¡Nos encanta dar forma a un concepto, alimentarlo y verlo crecer!

¿Te unes al carro de la web 3.0?