¿Existe el tuit perfecto? 4 claves para convertirte en dueño y señor de Twitter

Lo mejor de Twitter es que ese ‘corsé’ de 140 caracteres del que tanto nos quejamos al principio se convierte rápidamente en todo un reto (de los que se disfrutan) para exprimir nuestra creatividad. No tiene nada que ver con enfrentarse a un titular periodístico de toda la vida (para mí, sin duda alguna, la mayor fuente de sufrimiento al escribir una noticia): en el caso de la red de microblogging, para escribir el tuit perfecto no hace falta dar toda la información al lector. Es más, resulta mucho más divertido jugar con su mente y atraerle inevitablemente al ‘clic’ o al ‘retuit’ automático con todas nuestras armas.

Precisamente la creatividad es una de las mejores fórmulas para calar en Twitter. Eso, y la valentía. Esta red social es el mejor espacio para soltarte y para compartir lo que sabes de la forma más original. Sin embargo, no sólo se trata de mimar cada tuit como si de un verdadero eslogan se tratara. Hay algunas pautas técnicas que pueden ayudarte a que tu contenido (o, muchas veces, simplemente tu tuit) se difunda y se expanda a lo largo y ancho de la web hasta convertirse en viral. ¿Cómo? Quédate con estos cuatro consejos y conviértete en amo y señor de la red.

Las 4 claves del tuit perfecto

1. Cuanto más breve, mejor

Ya sabemos que 140 caracteres son pocos, pero ¡nada es imposible! Los mensajes concisos y directos calan mejor y dejan al lector ávido de más datos. Eso sí, el resultado del ‘clic’ tiene que estar a la altura. Si engañas al internauta para que acceda a un contenido poco interesante o remotamente relacionado con tu llamada, es probable que deje de fiarse de ti y que se contenga con todas sus fuerzas antes de apretar el ratón la próxima vez. También es cierto que está demostrado que la mayoría de los lectores que retuitean no pinchan en tu contenido, sino que lo comparten sin más. Con todo, no te recomendamos que compartas nada que consideres 'hueco'.

No se trata del único motivo para ser conciso: cuando acortas al máximo tu mensaje, también estás dejando espacio para que quien quiera retuitearte pueda añadir el texto que quiera (o pueda). Así se lo pondrás un poco más fácil a quien quiera aportar algo a tu información o difundirla de forma personalizada (por ejemplo, alagando lo interesante que es tu contenido…) Ni qué decir tiene que tendrás que echar mano de herramientas para acortar tu URL.

2. Una imagen vale más que mil palabras

O, en este caso, que 140 caracteres. Intenta apoyarte en la medida de lo posible en material audiovisual. De este modo captarás mejor la atención de los ‘tuiteros’ y darás un toque más profesional y estético a tus publicaciones. Tendrás que exprimirte un poco más el cerebro para que tu texto quepa, pero el éxito de tu tuit será exponencialmente mayor que esos caracteres de menos.

3. ¡Modera tu lenguaje!

No es la primera vez que hablamos de esto. Con ello queremos decir que cuides mucho, muchísimo lo que escribes. Hay advertencias que parecen obvias, pero que nunca están de más: vigila tu ortografía, evita las mayúsculas (a nadie le gusta que le griten), utiliza la puntuación (interrogaciones, exclamaciones…) a tu favor, no te pases con el vocabulario técnico e intenta utilizar #hashtags con las palabras clave que todo el mundo busca o las que creas que pueden triunfar (siempre que venga a cuento y sin intoxicar al lector con demasiadas almohadillas).

Además, intenta no ser excesivamente coloquial, intenta captar el lenguaje de tu público objetivo y evita siempre que puedas esas abreviaturas que hacen que los de la RAE se tiren de los pelos.

4. Constancia, constancia y más constancia

Estar callado en Twitter normalmente no te costará seguidores, pero tampoco te ayudará a ganarlos. Lo ideal es que mantengas un goteo diario de publicaciones y que intentes repetir el mismo contenido en distintos horarios para impactar a más personas (ya sabes que el timeline vuela), teniendo en cuenta los horarios de máxima afluencia.

Existen infinidad de herramientas que te ayudan a programar con antelación las horas a las que quieres que se publiquen tus tuits. Por ejemplo, Hootsuite. Con todo, evita convertirte en un robot: lee lo que los demás tienen que ofrecerte y comparte y valora su contenido. Manten un diálogo con el resto de usuarios, no un monólogo.

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